Intervención del sr. Ministro en el acto de presentación de la página web en castellano de Yad Vashem
27 de Enero de 2009
PALACIO DE VIANA
Martes 27 de enero de 2009
Sra. Directora para Iberoamérica, España y Portugal de Yad Vashem,
Señoras y señores,
Queridas amigas, queridos amigos,
Aunque pudiera parecer un acto simple, el de apretar una tecla, para mí ha sido éste un momento cargado de sentimiento y emociones.
Primero, porque la magia de Internet me ha permitido volver a encontrarme, desde aquí, en aquel sobrecogedor momento, de marzo de 2005, en el que, inaugurándose el nuevo museo de Yad Vashem, nos adentramos en ese túnel del tiempo en el que está depositada simbólicamente la memoria judía universal de los héroes y de las víctimas del Holocausto.
Pero también me invade un sentimiento de sincera gratitud a Yad Vashem, por muchos motivos.
Yad Vashem ha prestado y presta una especial atención a nuestro empeño de formación de profesores en los dilemas de la transmisión del Holocausto.
Israel ha apadrinado la candidatura de España a formar parte, como país miembro, del Grupo de Trabajo de Cooperación Internacional para la Educación, Memoria e Investigación del Holocausto. Y en ese marco, Yad Vashem -y muy especialmente su Escuela Internacional- ha sido extremadamente generoso, abriendo sus puertas a más de 150 docentes españoles.
Hicimos una apuesta juntos. Pensamos que llevar a nuestros profesores al corazón mismo de la memoria judía del Holocausto era de extrema importancia, porque este recorrido indudablemente los trasforma de manera irreversible, dejando en ellos una huella imborrable.
La primera herramienta que Yad Vashem pone a disposición de nuestros docentes es el propio recorrido del museo. La segunda es la sólida formación académica que reciben en la Escuela Internacional. Y la tercera va a ser, sin duda, la página Web que estamos inaugurando.
Agradezco muy sinceramente a Yad Vashem, y personalmente a ti, Perla, que España sea en la actualidad una de vuestras prioridades.
Y quiero agradecerte también que hayáis elegido España, y precisamente en este día tan señalado para la memoria judía, para abrir desde aquí una ventana hacia todo el universo de lengua castellana.
Cuando llegamos al Grupo de Trabajo Internacional, donde nos encontramos con otro país de habla hispana, Argentina, nos comprometimos a trabajar conjuntamente hacia los países de Iberoamérica, desde nuestras memorias compartidas pero, sobre todo, desde un idioma común, el castellano, que nos une a todos.
Es obvio que esta nueva página Web nos ayudará a profundizar y avanzar en este propósito.
Pero también contribuirá esta página a algo que quiero señalar de manera muy especial, y me alegro de poder hacerlo en presencia de nuestros amigos Haim Vidal-Sephiha, Presidente de la Asociación de Judeo-españoles en Auschwitz, y de David Galante, colaborador activo del Museo del Holocausto de Buenos Aires. Esta página contribuirá a reavivar y resituar la memoria sefardí del Holocausto. Y retejer los hilos de esta memoria nos ayudará, sin duda, a acercar el pueblo español a lo que significó la Shoah. Sólo hace falta ver a los niños españoles escuchando los testimonios de supervivientes en judeo-español para estar convencidos de esto.
La página Web en castellano se ha abierto por primera vez hablándonos de los "Justos entre las Naciones", con unas hermosas palabras de Primo Levy. Y de esto precisamente estamos hablando también en España estos días, tanto a través de coloquios e intervenciones académicas como de testimonios de salvados y salvadores, algunos de los cuales nos acompañáis hoy en este acto. Estas luces de humanidad son precisamente el elemento central de nuestra semana de la memoria del Holocausto, y me congratulo de que Yad Vashem también las haya elegido para presentar su proyecto en español.
Como tuve la oportunidad de manifestar con motivo de la ceremonia de su inauguración, el nuevo museo de Yad Vashem rompe con la dinámica de los datos y las estadísticas para encarnarse en rostros de hombres, mujeres y niños; con nombres y apellidos, con sueños truncados y vidas segadas.
Nada más abrir la base central de datos de nombres de víctimas de la Shoah, en la página Web de Yad Vashem, leemos la siguiente frase: "Me gustaría que alguien recordara que, una vez, vivió una persona llamada David Berger", frase recogida en su última carta, escrita en Vilna en 1941.
Sólo por el hecho de que millones de personas tendrán la oportunidad de leer esto, en su lengua materna, habrá valido la pena esta iniciativa, y reunirnos hoy aquí para presentarla.
Muchas gracias.